La autoestima, el quererse a uno mismo; creer en uno, reconocer lo que sabes o no sabes, o lo que puedes llegar a hacer o alcanzar o, simplemente, saberte capaz de, son las principales claves de la motivación y de la felicidad.
El artista cuando exhibe su obra, su creación, tiene que estar orgulloso, seguro y honesto con su propuesta. No tener prejuicios, no dejar que entre ese maldito juez que de forma subjetiva nos invita a retirarnos cuando los demás, supuestamente más objetivos, nos indican todo lo contrario. Ese juez, que convive con nosotros, nos compara constantemente con los demás y casi siempre salimos perdiendo, porque siempre habrá alguien que nos supere.
Aprendemos desde la inocencia, qué ojos tan bonitos o que niña tan guapa, y sin darnos cuenta nos vamos empapando de valores, juicios y opiniones, y multitud de criterios fruto de la sociedad en la que vivimos, siendo moldeados, vapuleados y vilipendiados en ocasiones por ella y por los demás, es decir todos nosotros.
Gracias a personas intrépidas que superan estas trabas y deciden exponer su trabajo, su creación, someterla a un juicio más objetivo, al valor de la propuesta y compartirla con los demás, vamos superando los prejuicios y conociendo un poco más la naturaleza de la humanidad. Si no hay un hacia fuera de lo que nuestra mente va forjando no podremos llegar a saber de lo que somos capaces.
De vez en cuando tenemos la ocasión de conocer y disfrutar de personas y de sus creaciones, sin tapujos, al estado más puro y natural. ¡¡Gracias MoBBAA!!
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