La creación de una pieza dancística no es tarea fácil aún teniendo clara la idea de lo que se quiere comunicar. Buscar un lenguaje, una secuencia de movimientos, es el primer paso que voy a realizar. La estructura de la pieza, en cuanto a contenido, es más fácil que su desarrollo o puesta en el espacio escénico. Hay muchas trayectorias, espacios a ocupar y posiciones a adoptar como el plano bajo, medio o alto, con respecto al cuerpo, o todos los planos posibles que existen en el espacio físico.
Se suele trabajar con direcciones y focos, pero si no hay intención para seguir una trayectoria es más complicado crearla en el abstracto. Dominar el lenguaje escénico, las luces y todos los elementos que debemos llevar a la escena, es otra cuestión. En principio voy a utilizar mi cuerpo para contar la propuesta y el resto de objetos escénicos serán puestos a partir del lenguaje corporal.
Una de las formas de buscar el lenguaje es mediante la improvisación. Encontrar esos fragmentos o secuencias de movimiento, frases en el lenguaje de la danza, es nuestro problema central en la creación. En mi caso personal he decidido, de momento, pensar en el movimiento del cuerpo como elemento principal de la propuesta y utilizar las manos como vía para la búsqueda de un lenguaje concreto, bien dando un gran protagonismo a las extremidades superiores o bien desde ellas partir hacia la creación de movimientos corporales que tengan su respuesta o evolución desde ellas, las manos.
Ofrecer las manos al público, de una forma sutil, directa y limpia es mi intención. Hablar a través de ellas y compartirlas con el público en íntima conexión para expresar, simplemente, mis experiencias y conocimiento vital para comprendernos y aceptarnos a pesar de ser muy diferentes, utilizando las manos como metáfora de tender lazos amistosos hacia los demás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario